Directa del trabajo en el hospital, Vane llegó al barco con todo listo para poder empezar cuanto antes nuestro fin de semana largo por las Rías Baixas, un miércoles a mediodía de Julio. En realidad, todo listo no, tuvimos que repostar y acabamos saliendo sobre las cinco de la tarde. Pero llegamos a Sanxenxo antes del anochecer, no os preocupeis.
1ª etapa: Punta Lagoa – Sanxenxo

Esta etapa fue la típica de un día veraniego tranquilo: sol, calor, y poco viento, navegando casi todo el rato a motor, con llegada a vela. Atracar en Sanxenxo no tiene ninguna complicación, aunque nos tocó una plaza cerca de la playa que con marea baja calaba poco más de 2 metros (como pudimos ver en nuestra sonda), pero no tuvimos ningún problema.
2ª etapa: Sanxenxo – Punta Cabalo (A Illa)

A la mañana siguiente, teníamos previsto salir pronto, pero amanecimos con niebla. Con lo cual…aprovechamos para dar una vuelta hasta Portonovo haciendo algo de ejercicio (caminando-corriendo vaya). Comimos algo en puerto, y decidimos salir a pesar de que las condiciones de visibilidad no eran las mejores.
Tenemos que confesar que la etapa no empezó muy bien. Nada más salir, y por no estar aproados con la driza de mayor floja, se nos lió con la cruceta de estribor. Nos planteamos subir al palo en ese momento, pero…mejor tirar de génova o motor, e intentarlo una vez fondeados en nuestro destino.

Mar de fondo, poco viento, mala visibilidad, niebla que calaba, mal vestidos para la meteorología y con pocas ganas de meternos dentro de la cabina para cambiarnos (la amenaza de mareo suele acechar en estas situaciones)… y a algún pescador también tuvimos que esquivar, con la inseguridad de no saber muy bien dónde a cuanta distancia estaban sus artes de pescada desplegadas. Pero llegamos y la recompensa mereció la pena.
3ª etapa: Praia de Area Secada – Ensenada de Boiro

Hoy haríamos la etapa más corta del viaje, así que tuvimos todo el día para recorrer A Illa. Cogimos nuestra neumática, la dejamos al lado de unas cañas de bambú al lado del faro de Punta Cabalo, ¡y a caminar! Así, llegamos al pueblo, picamos algo en el puerto «do Xufre», y seguimos nuestra caminata hasta el punto más alto de la isla, O Con do Forno.



Panorámica desde O Con do Forno 
Una vez dada la vuelta por la parte centro-norte de la isla, levantamos el ancla, pensando que estaríamos más protegidos del norte, y motoreamos hasta Boiro. Dormimos muy bien la verdad, sitio perfecto para fondear. Eso si, con marea baja, llegar hasta la playa se hace un poco largo, sobre todo cuando no somos capaces de coordinarnos para remar, y el centro del pueblo está a unos 10 minutos caminando. Pero nos sorprendió gratamente, tenía mucha vida.
4ª etapa: Ensenada de Boiro – Aldán

Después del tramo más corto, vino el más largo. Era un día que sabíamos que íbamos a tener un buen viento del norte. Posiblemente no fue la mejor decisión refugiarnos en Aldán: demasiados barcos, y menos recogidos de lo que pensábamos. En resumen, dormimos poco y mal. Estábamos más preocupados por nuestro alrededor que de cenar en tierra. De hecho, estuvimos a punto de no hacerlo.
Estas eran las sensaciones, pero no nos hemos explicado muy bien. Pensamos que el mar iba a estar más tranquilo, con una ola más cómoda, pero además, en ese pequeño rincón de la ría de Aldán podía haber casi 30, 40 o…sabe dios cuantos barcos. Fondeamos como pudimos en el hueco que teníamos «reservado» para nosotros, y cuando ya estábamos a punto de empezar a remar hacia tierra…no vimos las cosas claras, teníamos la proa de otro barco demasiado cerca de nuestra popa. No nos gustaba el panorama. Aunque bueno, a nuestro vecino, que había llegado más tarde que nosotros, le vino la inspiración y creyó que lo mejor era moverse a un lugar más alejado. Así, no sé si él más contento, pero nosotros más tranquilos y satisfechos por haber mantenido nuestra posición intacta. (Tenemos que confesar que, en estos casos, no tener molinete es un «hándicap»).
5ª etapa: ¡VUELTA A LA REALIDAD!
Después de una noche sin dormir mucho, nos despertamos para volver a la «nueva realidad» de este año 2020. Vuelta a Punta Lagoa.
Si os decimos la verdad, nos hubiéramos tomado el doble de tiempo, o más, para disfrutar más lentamente de cada parada. Pero nos pusimos a prueba, descubrimos sitios nuevos que visitar con nuestro barco, y aún nos hubiera gustado parar en rincones a los que no nos dio tiempo. Sobre todo, nos quedaron muchas ganas de bañarnos en las aguas transparentes del illote «O Areoso». ¡Volveremos!

